
Escribo porque de algún modo
los duendecillos que se pasean
en el árbol de mi cuerpo
necesitan desahogar sus fantasías
más excéntricas y liberadoras.
no es fácil corretear en los quimeras
que revolotean en la cabeza
Es como pintar el sol en el agua limpia
más, si ser duendecillo ya es una tarea harto complicada
darles voz y darles magia lo es aún peor
pero, ¿hay algo más dulce
que liberarlos y dejarles hilar
la manta que cubre los sueños
de los idealistas y de los que tienen el alma flotanto
en una pompa de jabón?
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