viernes, 22 de octubre de 2010

GATOS DEL CIELO


Extraño celo.


Los gatos de este sueño


corren desesperados como huracanes nocturnos


en el tejado asustado de la casa vieja.



Bajo el resplandor cautivo de la luna


sus sombras azules zigzaguean veloces


como chispas celestas que estallan


en el silencio cargado de la noche.



Extraño amor salvaje.


Sus cuerpos de serpientes voladoras


envueltas en suave pelo


se desplazan en velocidad estelar


de un querer profano.




Cometas terrenales que se luchan y se esparcen


en el continuo fluir de su estirpe.


Aullidos eléctricos


ovillos vivientes que se enredan


en la rota quietud de la noche.


Exótico amor que escucho en mágico silencio


en este que debe ser un sueño


de una noche de miestrio y otra y otra.







lunes, 6 de septiembre de 2010

INCOGNITA


En el misterio que se adentra la vieja
melodia

del cansado marinero.

En la dulce cantada de la mar,
oleada por la suave caricia

en una gaviota que anhela.

En ti, en mí, en el hombre y su
caminata universal

en la bocanada de humo del fustrado
soñador de tesoros vitales.

o el ebrio olor del que dice: la vida no es nada.

Penetración...

Como si la noche despertase de un solo golpe

contemplándose a sí misma desnuda y sola

o talvéz como el sonido imperceptible

de la cuerda que sostiene este canto mudo.

Sin final el silencio, el tunel interminable,

la encrucijada original que intenta revelarse.

Tus hombros, mis hombros agotados

sostienen a duras penas la intensidad del interrogante

sin frescor que alivie las ardencias de nuestras dudas

sin brazos que reemplacen el peso de una cruz

que no buscamos.

jueves, 13 de mayo de 2010

ATRAVIESO LA VIDA EN SILENCIO


Apenas tan pequeña

como un ave trasparente

atravieso el mar infinito

de la vida.


Se escucha un suave rumor

en la tranquiliad del óceano

unos latidos lentos del alma

que descansa.


Abro mis manos de luz plena

mi cuerpo hecho de luna fértil

en el útero que descansa

para siempre

como una flor que apareció

de pronto junto al misterio

de lo nadie sabe.


Algún que otro rumor

en la esfera infinita

del silencio perfecto

apenas si otras aves

se unen a mi vuelo indecifrable

El amor bebe la copa celestial

e insiste en vivir

eternamente

cuando todo dentro de mí

vibra a otro ritmo de la tierra

a otro tono de canciones vanales.


Penetro en la luz en el tiempo

en el silencio en la no vida

apenas mis alas se expanden

y el alma es toda luz

es toda calma.





viernes, 2 de abril de 2010

Viernes Santo.


Hoy Viernes Santo, en el pueblo en que yo nací, parece una tarde de aquellas de las novelas de García Marquez. Desde el balcón de mi casa antigua,veo las cadenas de la cordillera, verdes, tan plenas de esperanza y hermosura que ayuda a que el alma se distienda y difrute de la vida. Frente a mi casa, la plazuela y la Iglesia.L os hombres adultos, todos de ternos negros,muy formales y las mujeres mayores, adustas y tranquilas llegan a llorar lo que dicen que alguna vez sucedió. El cielo es una amenaza a todos los preparativos de la Procesión, pero eso no parece perturbar en absuluto lo que está por venir. Yo miro el cielo con cierto temor. Hace tantos años que salí de este lugar que uno olvida los vientos, las lluvias, los soles del pueblo amado. El cielo es ahora como una esponja negra y de cuando en cuando los truenos estremecen el Ande, pero el agua no llega todavía. Me gusta ver llover. Contemplar como rebotan las gotas grandes que caen sobre la tierra. Penetran y dan vida a las semillas de luz que luego se esparcen por el universo entero. Toca la puerta de mi interior más profunda esta luz que no le encuentro el nombre ni el misterio.Esta allí y me alumbra. Me enseña el camino que parecía ya perdido y mi espíritu es como un árbol enorme que extiende sus ramas por las orillas del río cósmico. Ese es mi lugar de siempre. Contemplar en cielo y perderme en mis sueños. No tener ni forma ni compromiso con la vida, no beber del agua que todos beben. Allí encuentro mi lugar. Aunque sea desierto o gélido para los demás. Allí mis sueños abren libremente sus ansías. En ese firmamento al que mis ojos no dejan de mirar. Es como si un gorrión de simple volar, encontrara por fin su nido eterno. Quizás por ello, mis alas infinitas se curten en el fuego del silencio. Por eso no estoy de luto entrando a la iglesia de mi barrio, porque el Dios en el que he depositado mi corazón no tiene un lugar determinado, ni siquiera una tierra, ni un universo. El Ser que renace a mi alma reseca es como un almácigo pródigo y fresco que ayuda a mi sed de Sin Fin. No importa no ser igual a los demás. Estoy aquí, en mi pueblo una vez más, y en mi silencio de esta tarde triste, me contagio de paz que la veo pasar en cada vuelo de los pájaros, que se alejan de la lluvia que ya llega...

jueves, 28 de enero de 2010

Silencio para no llorar.


Esta tarde tranquila, tan tranquila como una paloma posada en el árbol que crece al borde del río secreto, mi corazón se ha sentado en su orilla y me ha hablado mirándome a los ojos fijamente. Tantas cosas me ha sursurrado este corazón...su voz suave me hace recordar a mi madre sentada en la silla vieja que por siempre la sostiene. Me ha hablado casi como un murmullo de brisa azul, contándome cómo ella, mi anciana, queda plácida, cuando observa a los tres pajarillos que se posan en el patio de la casa grande y con profundo amor, toman las semillas de las plantas que allí crecen y luego se bañan en el pequeño recipiente que está allí para ellos. Felices luego, vuelan y se posan en lo más alto de la casa de al lado y silban la canción que llama a la lluvia, pero ella se niega a venir y el cielo sigue azul, como los ojos de las hadas, y parpadea de cuando en cuando, pero no llueve y las aves silban y silban a la distancia, a lo lejos, desilusionados,hasta que se les viene la noche y cansados, vuelan a su nido a esperar a la luna y al frío para hacerles tiritar y sumir sus plumas entre sus cuerpos frágiles y pequeños. Te escucho corazón, escucho cada gemido que exhalas porque quisieras recoger a esta mujer vieja y levantarla en vuelo como esas aves y llevarla contigo a las costas alegres, pero ella ha crecido entre los cerros, entre la nostalgia de los eucaliptos y la vibración de la tierra serrana. Allí están sus pasos niños, su cabellera negra, su juventud y su fuerza telúrica como pocas mujeres he conocido. Su canto que pocas veces he escuchado se mezcla con el bamboleo de las zarzamoras y el crujir de las hojas que caen en la hondanada. Corazón dale a mi madre la luz de la vida y del misterio, sumérgela entre las colinas verdes y los caminos estrechos de mi tierra, ahora que retorno a mi lugar y la dejo otra vez sola, como una luz en medio de la oscuridad, como una ventana abierta al mundo pero éste, está mudo y apenas la escucha. Hazme retornar pronto corazón abierto y dame la dicha de escuchar su voz ondulada, confundida con el rumor del cielo y así reír otra vez, ahora que se me ahoga el corazón para no llorar.

domingo, 10 de enero de 2010

SIEMPRE TU.


Un nuevo año se nos ha venido como el soplo de esos vientos que mueven el manto cósmico que nos cubre el alma. Un nuevo año en el almanaque convencional porque el paso de los días no cuentan para la eternidad. En esa eternidad en la que vuelas suavemente.Azul tus alas, blanca la luz que emana de tu alma que partió de esta tierra lacerada. Allí en esa realidad mi Turquesa Cuántica, hija mía, dulce brisa que me ayudas a levantar vuelo cada día, pués necesito de esa ventisca para poder vivir. A veces eres el agua transparente que se desliza por los cielos venturosos y me bañas y me limpias de ese cansancio de caminar cada día, sin verte, sin escuchar tu voz risueña. Otras veces eres la tierra que me da la base para mirar las distancias con paciencia, sin alterar nada,sin correr, sin mirar la lejanía del final y mis pasos puedo escucharlos tranquilos y pausados en los senderos que me falta recorrer.


Mi pequeña, mi estrella de enero, me parece ver tus dedos delicados y en el fondo de las montañas, escucho las melodías que tocabas en el piano. Aquella Luz de Luna, notas que Bethoveen las creo para que tus manitos la tocaran. Eran esas tardes calientes en las tardes de verano de los arenales norteños en los que creciste. Mira de qué manera cambiaron los tiempos:tú ya no estás y yo, desde la serranía en la que nací, escribo estas líneas de recuerdos. Son recuerdos los que quedan en el alma.Aquí en esta tierra, los eucaliptos se extienden como aves viajeras y con sus aromas envuelven los aires que respiramos y nutrimos nuestros cuerpos. Esta tarde quiero enviarte desde esta máquina pensante, mi respiro alegre y mi palpitar alegre hasta ese nido celestial en que habitas, hasta ese mar cuántico en el que te sumerges como un delfín del cielo que tanto amaste.


No te toco porque tu cuerpo ha desaparecido, pero puedo pensarte y recordarte y amarte hasta que mi espíritu exista y eso es más que todo, más que nada. Déja que en este nuevo año de esta tierra, te envie una flor silvestre hasta ese firmamento. Te quiero.